sábado, 12 de junio de 2010

París, la nuit










muchas juegan con sus bocas hasta puntos

inadmisibles o ciegan con sus faldas apenas

levanta el vuelo la luna. parís sigue siendo

la ciudad con letras grandes y lobos perdidos

sin dientes sin la más remota gana de morder

las muchachas templan sus aguijones en calles

sin restaurantes donde la oscuridad se vela

en el dougon o hasta altas horas de la madrugada

antes de que cierren los últimos bares árabes

o queden vidrios rotos fuera del corazón. Muchos

regresan y pegan a sus mujeres en esta danza

tribal del bochorno y abren las ventanas y gritan

como si nunca lo hubieran hecho. Hay tantas bocas

tantos ojos que los metros sacuden su pereza

con puntualidad británica hartos de no tentar la suerte

y huir con la calma del que emprende una misión

al amazonas o un divorcio de común acuerdo.

muchas juegan con los débiles porque ese calor

de sus muslos lo recorre todo nadie duerme tantas

navajas cortando cuellos o tantas gargantas llenas

de moscas o tantos burdeles de comida rápida.


Pablo Esteve

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